Me gustaría dormir en una casa sin luz eléctrica, en una casa antigua, a la luz de una vela… aguantada por mi, por el candelabro… que al soplar la luz todo se apagase.
Te acercas muy lentamente, estas dentro… has de entrar muy lentamente en el castillo… y las puertas se abren…
Solo un agujero negro que nadie se a atrevido a explorar…. hasta que una noche algo está a punto de aparecer…
Aparece… con su mano hace un gesto.. criatura extraña…
la niña le sigue…
sigue sin importarle la oscuridad, sigue….
la niña sabe lo que es. No le importa ya, lo que crean de ella.
como un vampiro tiene un hambre desmesurado, como una bulímica, no son tan distintos… tan solo les diferencia la apariencia, uno es extraño… la otra es preciosa, parece una muñeca de mejillas sonrosadas…. ¿Quién dijo que los vampiros en este siglo se habían distinguido? por ello están las bulímicas.
La pequeña se enamoro del afeado, del que se convirtió en cenizas… la juventud se enamoró del decrepito… tras esos pasillos oscuros.
Vio mas que su físico, vio su sabiduría de años y años de vida… de cientos de años de vida, la pequeña lo amaba.
-ya esta aquí verdad, dijo el vampiro: la gloriosa niña.
Nadie dijo nada, no hacía falta.
La pequeña y el vampiro se enamoraron, la pequeña, quiso siempre ser pequeña, y el la comprendía.
Ella le pidió un beso, el le dio un beso profundo, un mordisco cruel para algunos, para algunos ingenuos, pues ese beso era el beso que ella quería.
El beso que la mataría, el beso que la haría real,
Sucedió, y ella y el vampiro estuvieron juntos de por vida, y aún se les busca.
Pero no les importa, se ríen, están juntos, en la penumbra, juntos escuchando ópera.